Alfabetización inicial en México: bases curriculares sólidas, nuevo impulso nacional y crecientes avances estatales

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27 de Noviembre 2025

Por Karina Stocovaz y David Saad

México vive un momento de renovación en su agenda de aprendizaje de lectura y escritura a la edad adecuada. Después de años con esfuerzos fragmentados, el país comienza a combinar tres movimientos que, juntos, refuerzan la prioridad del tema:

  1. una base curricular ambiciosa, a través de la Nueva Escuela Mexicana (NEM);
  2. iniciativas estatales que se han venido fortaleciendo en los primeros años;
  3. y, más recientemente, un impulso nacional claro con el Programa Sectorial de Educación (PSE) 2025–2030, que coloca la lectoescritura en la agenda política educativa mexicana.

Estos elementos comienzan a crear un ecosistema más coherente, con mayor claridad sobre los desafíos y un camino más consistente para avanzar.

Una realidad que exige acción y que está empezando a ser enfrentada

Como lo resaltó la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), los datos del ciclo 2023–2024 mostraron que:

  • 1 de cada 3 niños de 3er año presenta dificultades graves de comprensión lectora,
  • y más de la mitad no logra identificar información básica en textos.

Este diagnóstico hizo aún más evidente la importancia de actuar rápidamente para garantizar que los niños aprendan a leer y escribir en el momento adecuado. La respuesta comenzó a cobrar fuerza. El PSE 2025–2030, elaborado por la SEP, representa un avance significativo al colocar explícitamente la lectoescritura como uno de los temas prioritarios del sistema educativo mexicano, reconociendo, como destaca la Unesco, que “la alfabetización inicial es la base sobre la que se construyen todos los demás aprendizajes”.

Currículo robusto y un plan nacional que organiza prioridades

La NEM ya reconocía la lectura y la escritura como prácticas sociales fundamentales. Ahora, el PSE profundiza y operacionaliza esta visión al:

  • transformar la lectura y la escritura en ejes centrales del aprendizaje,
  • proponer rutas de acción concretas para el aula,
  • alinear al país con el ODS 4 de la Agenda 2030,
  • y articular la permanencia escolar con aprendizajes significativos, especialmente en lectura, escritura y pensamiento matemático.

Se trata de un cambio cualitativo importante: la agenda pasa de un reconocimiento curricular a un plan con directrices, acciones y compromisos explícitos.

Programas estatales en expansión y resultados iniciales

Incluso antes del PSE, varios estados ya venían implementando iniciativas para fortalecer la lectura y la escritura en los primeros años. Con apoyo de UNESCO y de organizaciones como @Fundación Coppel, Fundacion Compartamos, W.K. Kellogg Foundation, Promotora Social México (PSM), e implementadores como BOTH Bonilla y Torres H. Consultoría en educación, GC Genera, Faro Social y Educativo A.C., Fundación Zorro Rojo, Vía Educación, estas acciones han demostrado que el progreso sostenible nace en el aula, en la formación docente y en el acompañamiento cercano.

Según estimaciones recientes, estas iniciativas ya han beneficiado a:

  • 1.2 millón de estudiantes,
  • 56 mil docentes,
  • 21 mil escuelas públicas.

Este movimiento estatal es uno de los puntos más prometedores de la agenda mexicana. Crea capacidad local, refuerza prácticas pedagógicas y prepara el terreno para transformar el PSE en resultados concretos.

Una agenda que se mueve y apunta a avances importantes

México aún necesita consolidar un indicador nacional específico para la lectoescritura, definir metas claras y estructurar un sistema regular de monitoreo de los primeros años. Pero el país está dando pasos consistentes:

  • currículo fortalecido,
  • políticas estatales en expansión,
  • nuevas prioridades nacionales definidas,
  • cooperación internacional activa,
  • y un plan sectorial que coloca la lectoescritura como prioridad.

Garantizar que cada niña y cada niño aprendan a leer y escribir a la edad adecuada comienza a ser visto no solo como una meta educativa sino como un imperativo político y social para el futuro del paía. La dirección está trazada. El movimiento ganó claridad. Y los próximos años tenderán a ser decisivos para transformar este esfuerzo en resultados duraderos.

Contenido del artículo

* La evaluación aún no ha tenido un segundo ciclo, por lo tanto, a pesar de la intención declarada, la periodicidad comparable aún no está garantizada.