11 de diciembre de 2025
Por Karina Stocovaz y David Saad
Perú está dando pasos importantes para reorganizar su agenda de alfabetización. El país cuenta con un activo valioso, la evaluación ECE, y comienza a fortalecer, aunque de forma gradual, iniciativas de lectura, programas locales y articulaciones con la sociedad civil. Aunque la política nacional todavía está estructurada, crece la percepción de que alfabetizar a todos los niños en los primeros años necesita ser una prioridad.
Evaluación, capacidades locales y primeros movimientos
La ECE es una de las evaluaciones más consolidadas de la región, ofreciendo datos comparables sobre lectura. Aunque no esté directamente alineada con metas específicas para el 2º año, representa una base sólida para el monitoreo y para la definición de políticas a futuro. Al mismo tiempo, proyectos piloto a nivel de provincias comienzan a introducir prácticas enfocadas en los primeros años, creando capacidad local y acercando redes de instrumentos más adecuados para esta etapa crítica. Estos esfuerzos descentralizados dan señales de que diferentes territorios comienzan a movilizarse con más intencionalidad.
Iniciativas nacionales como el Plan Nacional de Lectura también contribuyen a fortalecer el ecosistema al distribuir libros y materiales que amplían el acceso a contenidos y estimulan prácticas de lectura en las escuelas. Aunque no sustituya una política nacional de alfabetización, esta acción ayuda a crear un ambiente lector más consistente. En paralelo, surgen iniciativas subnacionales que refuerzan la atención creciente al tema.
El papel emergente de la sociedad civil
Organizaciones comienzan a moverse para apoyar redes, producir diagnósticos y ofrecer metodologías, en un proceso que recuerda el inicio de trayectorias exitosas en otros países de la región. La creación de la red Leer no Basta aparece como un paso prometedor y puede convertirse en un catalizador importante para fortalecer la agenda, conectando políticas, escuelas y territorios.Perú aún necesita definir metas, criterios e incentivos nacionales. Sin embargo, la combinación entre una evaluación robusta, iniciativas territoriales emergentes, distribución de materiales y la creciente movilización de organizaciones indica que el país avanza en la dirección correcta. La agenda aún está en fase inicial, pero ya presenta señales concretas de movilización y potencial de crecimiento en los próximos años.

*La evaluación aún no tuvo un segundo ciclo, por lo que, a pesar de la intención declarada, la periodicidad comparable aún no está garantizada
**En desarrollo
